Desde hace muchos siglos, los orientales practicaban la acumpuntura y sabían que cuando un órgano se enferma, aparecen distintas señales de esto, como zonas pálidas, lunares, granos, manchas, etc., exactamente en el sitio de la oreja que corresponde a ese órgano o área afectada, y que desaparecerá al mismo tiempo que la afección. |
El pabellon de la oreja es una formación laminar, cartilagenosa, que se divide para su estudio en varias zonas, las que ayudarán a diagnosticar y tratar adecuada y rapidamente según la afección de cada persona en particular. |